Título del Libro: “Voces del Alma: Un Viaje Poético”

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Prólogo

Invitación a explorar las profundidades de las emociones y pensamientos a través de la poesía.

Parte I: Reflejos del Ser – Explorando el yo interior

Sumérgete en los misterios del autoconocimiento y la esencia del ser.

1. “El Despertar del Conocimiento: Eureka en el Equilibrio”

2. “Iniciación en el Ser”

3. “La Esencia Vital”

4. “Lecciones de un Tercio de Vida”

5. “Reflejos del Alma”

6. “Éxtasis Pictórico”

Parte II: Huellas de Vida – Relaciones y Conexiones Humanas

Explora las dinámicas de las relaciones humanas y la vida cotidiana.

7. “Unión Infinita”

8. “Palabras al Viento”

9. “Amor Moderno”

10. “El Buscador Profano de la Luz”

11. “Lágrimas de un Hijo a su Madre”

12. “Goteo de Cera”

Parte III: Eco de la Naturaleza – Viaje por el Mundo y el Espacio

Adéntrate en la naturaleza y el universo a través de versos evocadores.

13. “Invierno Desolado”

14. “Madera de Guerrero”

15. “El Árbol de la Naturaleza y las Decisiones”

16. “Nada Más Que Vientos”

17. “Viaje a Delfos”

18. “Refugio en el Mar de Flores”

19. “La Ciudad de los Despertares”

20. “Ometepelt”

21. “Dianae”

22. “El cacique Nicarao”

Parte IV: Dialogando con las Sombras – Reflexiones y Pasajes Profundos

Sumérgete en la contemplación de la existencia y la búsqueda de significado.

23. “Pasos entre la Luz y la Oscuridad”

24. “La Verdad en la Desnudez”

25. “Conciencia Despierta”

26. “El Punto y el Círculo”

27. “El Anhelo de un Suspiro”

28. “Diálogos de Ausencia y Presencia”

29. “El Espejismo Literato”

30. “La Llamada de la Libertad”

31. “Los Abismos Internos”

32. “La Mano del Muerto”

33. “En un Segundo”

34. “Tú en Presencia”

35. “Mentiras Encubiertas”

36. “Canto del Ser “Luz y Palabra”

Parte V: Entre el Amor y el Tiempo – Exploraciones Emocionales

Explora las profundidades de las emociones y la fluidez del tiempo.

37. “Canto a la Vida”

38. “Sin ti”

39. “Silencio de Ausencia”

40. “La Alquimia de la Existencia: El Árbol de la Naturaleza y las Decisiones”

41. “El Cacique Nicarao”

42. “El Observador”

Parte VI: La Magia de la Existencia – Reflexiones sobre la Vida y el Universo

Adéntrate en el misterio de la vida y la conexión con el cosmos.

43. “La Esencia Vital”

44. “El Despertar del Conocimiento: Eureka en el Equilibrio”

45. “El Punto y el Círculo”

46. “Ometepelt”

47. “Reencuentro con el Fantasma”

48. “Iniciación en el Ser”

49. “Refugio en el Mar de Flores”

Epílogo

Reflexiones finales sobre la travesía poética y la conexión entre el ser humano y la poesía.

Agradecimientos

Un espacio para expresar gratitud a quienes han sido parte de esta creación poética.

Espero que esta organización innovadora y completa sea de tu agrado. ¡Buena suerte con tu libro de poesía!

**Prólogo**

En las páginas de este libro, te invito a embarcarte en un viaje único a través de los vericuetos del alma humana. «Reflejos del Alma» es un compendio de pensamientos, emociones y reflexiones tejidas en forma de poesía. Cada palabra, cada verso, busca explorar los profundos misterios que yacen en el corazón y la mente de cada uno de nosotros.

A medida que hojées estas páginas, te adentrarás en un mundo de introspección y autoconocimiento. Aquí, las palabras fluyen como un río sereno, llevándonos desde las cimas de la espiritualidad hasta las profundidades de nuestras emociones más íntimas. Los poemas que encontrarás aquí capturan momentos de amor, pérdida, conexión con la naturaleza y la búsqueda incesante de la verdad.

En estos versos, descubrirás cómo el observador se convierte en el observado, cómo los sueños se tejen en la realidad y cómo las reflexiones cotidianas pueden revelar profundos significados. Cada poema es un eco del alma, una ventana hacia la experiencia humana que todos compartimos, pero que a menudo permanece en silencio.

Este libro no solo es una exploración literaria, sino un intento de capturar la esencia de lo que significa ser humano. A través de la poesía, nos sumergimos en los recovecos de la psique, desentrañando las complejidades de nuestras relaciones, nuestras creencias y nuestras emociones.

Cada verso es un reflejo, un destello de la luz que somos y que llevamos dentro. Espero que estos poemas te inspiren a mirar más allá de lo superficial, a sumergirte en la profunda corriente de la vida y a explorar los misterios que yacen en cada rincón de tu ser.

Te invito a sumergirte en «Reflejos del Alma» y a explorar conmigo los caminos del autoconocimiento, la conexión con la naturaleza y la búsqueda de la verdad. Que estas palabras encuentren resonancia en tu propio ser y te inspiren a vivir con mayor consciencia y pasión.

Bienvenido a un viaje de palabras y emociones, donde cada poema es un espejo en el que puedes encontrarte a ti mismo.

Con gratitud y expectación,

Esler J Sobalvarro 

I. Título: «Éxtasis Pictórico»

Cuando no veo tu imagen ante mí,

la mente imprime el recuerdo,

un lienzo fresco pintado reciente,

con óleo y aromas tuyos, se hace cuerdo.

El pincel que agita mi mano en su danza,

tus labios, tu cuerpo, en su esencia dan vida,

verte con mirada perdida me alcanza,

siento aceite en lienzo y brazos en brisa.

A veces no entiendo por qué,

pues no me di cuenta en el pasado,

qué inspirador es tenerte, mujer,

cada trazo tuyo es belleza a mi lado.

Inmortales abrazos en el Templo se hallan,

innatos gritos secundan el llamado al orden,

mis pecados, inmensos y tiernos estallan,

juzgo el pasado, contigo en el presente abordo.

A veces el roce de labios unidos,

como fluidos intercambios de ritmo constante,

como tú, en el loco instante perdido,

no es pasión, ¿contradices palabras adelante?

Nuestros cuerpos se atraen con magnetismo animal,

volvamos esta pintura arte natural,

Edén aparezca en un amor celestial,

reproduzcamos juntos inicio divino, sin mal.

Imagina la inocencia de Adán, de Eva,

nuestro ropaje natural en pureza expuesto,

explora, es tuyo, eres mía, la espera,

juntos en viaje, lo prohibido descompuesto.

Hagamos que la verdad hable sin cese,

solo el grial y fruto prohibido lo ignoro,

conocernos a través del árbol, placer y crece,

divinidad encarnada, renacer en cada oro.

Dios se reconoce en forma humana aquí,

venir de Él, regresar a Él, el ciclo se forja,

en cada verso, en cada beso, amor así,

loco, eterno, en cada línea que brota.

II. Título: Unión Infinita

Una vez bastó

construir, desconstruir, reconstruir,

simple y compleja, tú y yo,

don de belleza, seguro y regio,

aún no perfecto, pero vasto.

Opinaste al principio

que tu seguridad amansa,

modera esta fiera,

conquistador Khan, mi amor.

Somos aire y suspiro,

del mismo ser, creador dictando unidad,

el unigénito, tú y yo.

Tu toque inherente,

nuestras fuerzas amalgamando,

en amor puro entrelazadas.

Te diste cuenta, tú sin mí,

no serías feliz,

lejos vacíos, juntos completos,

comeríamos el mundo.

Sacamos lo mejor de nosotros,

mi amor, esposa, amante, compañera.

Completa, date y da vida,

un hijo naciendo en mente de Dios,

óleo ungido será cuna.

Seremos telar, pasto verde,

prados y prosperidad en orden,

Unión Infinita, amor eterno.

III. Título: Invierno Desolado

Así fluyen los cambios,

como temperamentos en tormenta,

hoy el frío invierno cala hondo,

un asesino roba un corazón,

que del pecho arranca, desolando al desdichado.

¡Oh, muerte tan sencilla!

mientras la sed de vida crece,

hojas sufren en el padecer,

temblando árboles en frío desnudo,

morir de hipotermia, un hecho cruel.

Soñando con primaveras,

palpitantes en cada noche,

el bosque anhela al sol,

rayos que derritan el gélido,

frio indiferente, el que mata.

Las personas sin hogar, paralelas al bosque,

indefensas como hojas al viento,

tiemblan, gritan, se revuelcan,

vulnerables al invierno,

algunos quedan, otros parten,

anhelando la primavera, soñando,

palpitando en cada noche.

Indiferencia asesina,

arrebatando corazones,

desoyendo anhelos,

de los pobres e indefensos,

solo anhelan fuego,

y el calor de un hogar cálido.

IV. Título: Lecciones de un Tercio de Vida

Al ocaso de un tercio de vida,

pacientes y persistentes,

hemos forjado en el yunque

el espíritu y temple de la experiencia.

La llave hacia la nobleza del ser,

forjada por martillos de adversidad,

es virtud que brilla con poder,

la paciencia, noble y real cualidad.

Son las palabras sencillas, verdaderas,

ocasiones de vivir con razón,

secretos del ser, donde esperas

quebrar y reconstruir, expansión y contracción.

La consecuencia de decidir,

respuestas en el sí o en el no,

resultado de pensar y sentir,

confiar y dudar, en la conciencia yo.

Lugares, conceptos, situaciones diversas,

todas razones naturales a la existencia,

tu presencia o ausencia, universo en reversa,

siempre ahí, la vida con su esencia.

No es fácil, a veces sucede así,

vacía la mente, el corazón espera,

lo inesperado, con tranquilidad sin fin,

a un tercio de vida, sabiduría que impera.

Apenas empiezas, no desde cero,

naces de nuevo, todo tiembla en tu ser,

sientes el dolor, placer sincero,

furias visibles, impulso y poder.

Si todos saben eso, ante todo sereno,

pasará pronto, espera obediente,

acepta, baila, que el tiempo es el dueño,

lecciones de un tercio, vida consciente.

V. Título: Reflejos del Alma

Si fueras la esencia de tus pensamientos,

creyéndote auténtico y sincero,

menospreciando las opiniones ajenas,

sombras fugaces de tu ser verdadero.

Apareces y te desvaneces en la bruma,

inspiración que cobra vida en tus adentros,

proyecto del “tú” en eterna espuma,

piedra angular en un mundo de encuentros.

La soledad, ausencia momentánea,

respiración acompasada que late en ti,

latidos del corazón inician la danza,

vibración del ser, latente y sutil.

Te sientes en la esencia del silencio,

a menudo olvidas verte y sentirte,

frente al espejo, reflejo del anhelo,

consagración del alma en el abismo.

Los ojos, espejos del alma en calma,

observan pupilas, unidas en la mirada,

cada ser reflejado en una danza,

somos rumiados pensamientos en alborada.

No hay color, ni credo, ni ideología adversa,

la consciencia es el río en el que flotamos,

rumiamos la verdad en cada conversa,

reflejos del alma, los que anhelamos.

VI. Título: Palabras al Viento

Dejamos a la causalidad,

la danza de hilos en destino,

titiritero de la mística realidad,

donde fluimos, sinceros y divinos.

Mis pensamientos, sin prejuicios,

esperando el encuentro en el flujo universal,

descubrirte en las circunstancias, ricos

momentos tejidos por el cosmos total.

Amalgama perfecta, esperanza encendida,

mundo nuevo aguarda coexistir,

armonía en ti y energía compartida,

unión de ser y espíritu, sin competir.

Tlamatini náhuatl en tu tierra reside,

pueblo y persona, uno en sinfonía,

eres tú, en tus raíces decides,

identidad que trasciende y guía.

Perdona la audacia del neófito,

que esculpe en tu mente con pasión,

venas como cincel, ansia infinita,

de ti, martillo, amor y canción.

Pobre picapedrero, magia segregas,

en busca de ti, tus secretos libres,

sabe que perderse en ti es su entrega,

silencio susurra, pasión que vibre.

“Necio y sediento de tu esencia,

mi voz tiembla ante tu abrazo,

una gota de ti, mi subsistencia,

palabras al viento, un amor escaso.”

VII. Título: Huellas de Existencia

A veces, el pensamiento da vida,

alma y mente en danza silente,

creyendo ser más de lo que se avista,

momentos esculpen la vida, presente.

El cordón umbilical, la promesa del yo,

un nexo con el futuro, el pasado olvidado,

inseguridades tejidas, el tránsito en lodo,

la juventud se erige, enriquecida por el legado.

En los juegos de adultos, temprano entras,

carrusel de experiencias, un laberinto con llaves,

descubres la vida en sus espinas y dulces fragancias,

testigo de anhelos y la muerte que entraves.

Supervivencia en un mundo aún desconocido,

sentidos alerta en la partitura de los días,

muchos parten, el destino incierto y temido,

la muerte acecha, tras las sombras frías.

El andar, el tiempo inscrito en la piel,

situaciones no impugnas, flujo en el viento,

existencia etérea, la danza de lo real,

la vida educa, fortaleza en cada intento.

La solución no está siempre a la vista,

disciplina, perseverancia, el arte de resistir,

una educación silente, la mente conquista,

el fuego interior, esencia que puede surgir.

Canibalismo en el teatro del mundo,

sabor a vida, a sangre y a esperanza,

marcas y recortes en este mundo profundo,

huellas de existencia, en cada lucha y danza.

VIII. Título: El Espejismo Literato

En “Literato” alguna vez,

la cuna de nacimiento en letras,

repleta de bohemios y su destierro,

lectores de escritos mediocres,

noches emborronadas,

en la masturbación de palabras.

¿Cómo cambiar a Literato?

Si en su seno no crecen cuervos ni albatros,

sino gusanos sinuosos,

tu intelecto, desvanecido,

sin valor, mera belleza superficial.

No todos son como eres,

degradan la grandeza que portas,

corona de sabiduría,

pero en el décimo sephiroth escondida.

Intelecto que rige la nación,

declara el ciudadano ideal,

docentes, críticos, voces de razón,

poetas de antaño,

poetas novatos con versos de cambio,

que progresen con realidades reales.

Abandonemos el atracón de letras y líquidos,

apliquemos la moderación,

transfusiones de valor real,

al ciudadano merecedor.

Sapiosexuales en masturbación mental,

embriagados en halagos frívolos,

culto a la personalidad, un espejismo,

parásitos de adulación,

el sexo convexo es la trampa superficial.

IX. Título: Lágrimas de un Hijo a su Madre

A lo largo de los años han pasado,

en el abrazo del tiempo y la distancia,

desde que el infinito amor trazado,

dio a luz la vida en su danza.

Recorriste nueve meses de evolución,

naciste de intenciones y deseos sinceros,

un padre y una madre en unión,

un ser en su vientre, los primeros encuentros.

Ciclos que se expanden y contraen,

como el palpitar del corazón a corazón,

un lenguaje sutil que Dios pronuncia,

en cada latido, unión y emoción.

Un latido, dos latidos,

la vibración que fusiona almas,

la pasión de padres compartida,

el resultado, tú, en sus miradas.

Llegaste frágil, como al nacer,

la conciencia despertando en un nuevo ser,

tus primeros pasos, sin miedo a caer,

un camino sostenido, aprendizaje a entender.

Las melodías del tiempo, constante enseñanza,

una sinfonía que guía, cambia y forma,

los padres son maestros en la danza,

guiando pasos, calmando la tormenta informa.

Duele el saber que el tiempo avanza,

que los héroes se convierten en guía,

pues la vida es un juego, una danza,

pasos adelante, con el amor como melodía.

Los ojos llenos de amor y anhelo,

lágrimas invertidas por tu bienestar,

suspiran “Te amo”, en un dulce desvelo,

tu corazón siente su amor en el aire.

Aunque partan de este plano, están cerca,

atentos al clamor de su llamado,

siempre en las buenas y las malas,

voz en el viento, amparo en lo ansiado.

X. Título: Viaje a Delfos

El arte de convencer con la verdad,

un magisterio de tonos y timbres,

la columna de sustento y voluntad,

combinaciones, sutil engarce de letras.

Persuades, atraes, como las sirenas,

pasa silente, sin revelar su intriga,

letal, más que melodías y flautas finas,

un hechizo que enreda, como telaraña siga.

Tragedia en el pantano, rostro errante,

sotana flotante en la niebla de pena,

vibración que llevó al alma amante,

cortesano, obrero, todos cedieron.

El talento seductor del orador,

sotana como máscara de pureza,

alcohol purgado, embriaguez interior,

una marca impresa, el tributo a la destreza.

El agua fría, pensamientos en fuga,

impermeables al eco del defecto,

¿vergüenza? No, respuesta sutil,

resistente, implacable, tesón perfecto.

¿La culpa? Dividida en la piel,

sello de sangre y tinta, Faber y trama,

un tic-tac inexorable, un reloj cruel,

un ritual que hasta el final inflama.

La piel, cronología exacta,

toque preciso para despertar anhelos,

solicitar, saber, ocultar la trama,

la llave secreta en sus destellos.

El movimiento, siete vueltas al maestro,

ascendiendo por escaleras de virtud,

frente al portal, el pantano pierde presto,

ilusiones caen, purga interior en quietud.

El sacrilegio vestido, la sotana usada,

tequila de diócesis, un elixir embriagante,

un altar a la impureza elevado,

la locura que el mundo ve con ojo distante.

Susceptibilidades se esfuman,

no asustan ni a la muerte, ni al tiempo,

el hombre libre, en cadenas consumado,

vicios propios, infierno en su lamento.

Las palabras convincentes,

vividas, realizadas en el alma,

un sendero hacia lo profundo, emergentes,

ascenso guiado, hacia la cumbre en calma.

En Delfos te encontré, caduceo en mano,

con alas de Ángel, vuelo hacia la cúspide,

vida mortal, pacto etéreo, plan divino,

Apolo guía, la fe es tu bálsamo fértil.

De la mano de Atlas, dos mundos sostienes,

treinta y tres escalones hacia el Ápice,

corona esperada, logro que entretienes,

en la elíptica giratoria, el cosmos cobra vida.

Viaje emprendido, cura e idealista,

científico por elección, sin contradicción,

la existencia del arquitecto vista,

la construcción del universo, sin confusión.

Einstein convencido, el Tau, las letras veintidós,

un viaje, una transformación, en el interior del ser,

un camino de búsqueda, el misterio descompuesto,

de cura a científico, una historia que persiste y florece.

XI. Título: Madera de Guerrero

Madera de guerrero,

composición anatómica, psicológica,

que emancipa a hombres valientes.

El guapinol desafía los clavos,

valores, principios inquebrantables,

la corrupción no penetra.

Aunque polillas amenacen,

vástago y médula se mantienen firmes,

siempre regios en su integridad.

Follaje y ramas, colores y esperanzas,

forjas caminos en lo sinuoso,

tu alma no se derrumba ante las caídas,

democracia firme en tus manos.

Te entregas como madera,

resistente a rajaduras y leña,

dedicada al bien común,

como el pelicano ofrenda su ser.

No eres santa ni perfecta,

sino genuina en tu esencia,

cayado que guía consciencias,

concentración, humildad, resistencia.

Sabiduría, caridad, generosidad,

compañerismo, sacrificio y más,

constructora de puentes y hermandad,

arte y vida, juntos en tu compás.

Puente de sentimientos, razón y justicia,

meta firme en la liberación,

de semilla a cofia, cada pericia,

verdad en tu ser, guía en acción.

Las personas humildes, la noble casta,

ganaron tu corazón, núcleo unido,

Madera de Guerrero, fuerza que contrasta,

espíritu auténtico, en ti compartido.

Hablamos poco, más con espíritu,

ruegos unidos, yugos atados,

eslabón fraternal que emerge,

en Guayaquil, amor desatado.

XII. **Título: El Anhelo de un Suspiro**

Fue una locura creer

que una canción pudiera unir

tu alma y la míap

en un abrazo eterno.

Una impresión fugaz

nos hizo soñar con fusiones,

como si estuviéramos destinados.

La última vez que te sentí,

creí que eras mía,

pero te perdí,

fue un adiós, no un encuentro.

¿Qué hacemos ahora,

tú allá y yo aquí?

Un océano nos separa,

nuestros anhelos se desvanecen,

el deseo de estar juntos

se esfumó como un suspiro.

Se fue contigo, quedó en mí,

aunque parezca lo contrario,

así es como es.

Soñé que cambiabas,

sentí el frío,

aún así prefiero esperarte,

aunque busques olvidarme,

tu anhelo más profundo

siempre será tenerme.

Hay momentos que evito pensar,

porque si lo hago, estás ahí,

¿cómo superar este dolor profundo,

cuando tú, mi remedio,

no estás en mis venas?

Podrás decir que te he olvidado,

pero sabes que no es cierto,

aunque tu mano ahora esté unida a otra,

nunca serás de él,

pues primero fuiste mía.

Cada rincón, cada suspiro,

cada mirada que hablaba,

cada instante juntos es único.

Aquella noche, el camino se detuvo,

tu rodilla fue testigo,

la oscuridad guardó nuestros secretos,

mientras las luces de los faros

pintaban el tiempo que pasaba,

sus luces destellantes

ajenas a nuestra historia.

A pesar de todo,

no me borrarás,

tu cuerpo extrañará el mío,

tu paz será inalcanzable

hasta que estemos juntos,

y perdonarás mi error,

el de amarte sin fin.

La ilusión murmura,

otra vida te envuelve,

sustituye todo,

pero no es igual,

pues a mi lado

te encontraste a ti misma.

Cuando te vi, fue hermoso,

pero al hablar, no eras tú,

eras alguien más,

hasta que me encontraste

y regresaste,

aunque no del todo.

Tiempo pasó,

otro también,

y a cambio obtuve tu silencio,

fue despedida y cariño,

pero aún te extraño.

XIII. Título: Amor Moderno

Decir «te quiero» no es novedad,

sentirnos en otra piel es constante,

una necesidad insaciable,

cuando alejarnos resulta inevitable.

Este amor moderno,

ha perdido humildad,

otras cosas pesaron más,

¿o es la carestía de riquezas

que los lujos no aplacan?

Cuando los paradigmas se transforman,

se corrompen y minan la sociedad,

un avance incipiente

que socava los principios.

El amor por sí solo no basta,

requiere aditamentos,

buen sexo, aventuras,

y garantías.

Parece que el amor ya no es solo eso,

ahora es más,

una capacidad de romper la rutina.

En cuestiones amorosas

a veces es mejor hablar de negocios,

o simplemente no mezclar emociones,

y vivir el momento.

XIV. Título: La Mano del Muerto

La calavera de la muerte

sujeta de la mano

la lección de la culminación

de todas las cosas.

Es la vejez que no cesa,

la vida truncada

cuando el suspiro se agota,

en un ciclo perpetuo.

Es entender de dónde venimos

y cómo retornamos,

es la esclavitud

o la emancipación.

Es el paso

hacia la inmortalidad del alma,

el regreso a la fuente,

la unión con el todo.

Es adquirir tu boleto seguro

antes de nacer,

trazar los puntos de la línea

y retornar a ella tantas veces

como sea necesario.

Es eliminar la culpa

y evitar repetirla,

equivocarse con razón,

es la mano del difunto.

 XVI. **Título: Goteo de Cera**

Caen rollos de cera,

como el semen fundido,

y lágrimas tensas

del destino.

Es una composición ardiente,

que quema la mecha,

deshaciendo la envoltura terrenal.

Una conexión perfecta,

entre la lógica del ser

y la intención maestra

del secreto, sutil y cauteloso.

Pues hay momentos

en los que la razón debe ser traicionada,

para avanzar sin ataduras

por el sendero de la fe.

Es morir al ego,

aniquilarse a uno mismo,

negar la materia

y vencer el temor

a lo desconocido.

XVII. Título: «El Despertar del Conocimiento: Eureka en el Equilibrio»

Explorando entre el blanco y el negro,

en el equilibrante gris,

se nutre de energía

envuelto en la oscuridad.

Amamantado por el cosmos

y conociéndose a sí mismo,

osando la locura,

agresivo, apasionado y despierto.

Despertar del sueño omnipotente,

transformando el ser

en la llave que abre la puerta

a la fuente del conocimiento.

Cambia el código fuente,

reinventando siempre lo óptimo,

analizando todo

y preparando la victoria sin fin.

XVIII. Título: «La Alquimia de la Existencia: El Árbol de la Naturaleza y las Decisiones»

Conocer el origen y destino,

ver surgir desde la nada,

es ejercer magia,

permitir que emerjan cosas,

«manejar las fuerzas vivas de la naturaleza

mediante la voluntad humana».

Convertir el arte en escultura,

transformar tu realidad,

decidir abandonar lo común,

brillar con luz propia,

es hacer que la vida coexista,

en un conjunto de elecciones,

tomadas en cada circunstancia,

con distintos seres,

llevando decisiones al «sí» o «no».

Aunque a veces sientas soledad,

es ocasional,

observa lo inmaterial,

comprenderás que no es desierto.

En peligro reaccionar,

cambiar problemas a pruebas,

que a su vez son soluciones,

llevando todo a lo binario.

XIX. Título: «Nada Más Que Vientos»

No tengo posesiones,

solamente aire,

y pensamientos sin bases.

Columnas de viento,

ciclones voraces,

sustentan mi fe,

sacuden mi ser.

Un cuarto,

el país del vacío.

La cama,

el viento sosteniendo mi cuerpo.

La almohada,

un enigma profundo.

Yacen las quimeras,

huérfanas de inspiración,

sin bases,

sin sustento.

Incertidumbre,

miedo a lo desconocido,

oscuridad sencilla,

me envuelve sin reacción.

XX. Título: «Dianae»

Rizos danzantes, tu contorno,

silueta esculpida,

mi alma se estremece,

basta con verte de soslayo.

Mirada de reojo,

pues clavarte en mis ojos

sería enamorarme por completo.

Mi corazón es consciente,

solamente tú,

imagíname sin vida.

Piel trigueña, enigmática,

reflejo en tu espejo,

las letras solo esbozan

lo que eres para mí.

Significa tanto,

sin conocerte profundamente,

eres mi presente,

siempre a mi lado.

Sencillez en todo,

no necesita explicación,

solo se siente.

XXI. Título: El cacique Nicarao

Cruzando la entrada,

escaleras de tierra trazan el camino,

creadas por manos indígenas

de Monimbo.

Una senda serpenteante,

desciende con suavidad,

hacia la bajada de los duendes

y la piedra de sacrificio.

El lugar está envuelto en magia misteriosa,

sabiduría ancestral fluye,

siguiendo tus pasos con reverencia,

humano con bordón, llegaste.

Al llegar a la cascada

de las aguas fluviales de Masaya,

petroglifos adornan tu camino,

trazando historias en las rocas.

Siguiendo hacia la izquierda,

llegas a la cueva de los duendes,

llamada Tul-til,

donde las leyendas cobran vida.

Narraste el descenso,

con pesar y reflexión,

una elección irreparable,

pues lo esencial no es hablar,

sino hablar con verdad.

Bajo la luz de la luna llena,

te aventuraste en la laguna,

donde a orillas de sus aguas,

se revela un portal,

recitando las palabras precisas,

que conducen a la gran ciudad.

El incensario en Masaya,

ardiendo con oro fundido,

levanta sus humos al cielo,

donde el cacique Nicarao se sienta,

en su trono dorado.

El volcán Comalito rebuzna,

como reprimenda,

donde los ríos se cruzan,

cambiando sus posiciones.

Aquí surge la fuerza,

de la vibración poderosa,

pues la experiencia del vuelo

propicia el dominio.

Nic-anahuac,

donde llegaron los náhuatl,

una tierra rodeada de agua,

Nicaragua, así se llama.

XXII. Título: Sin ti

Evitar mirarte,

¡imposible!

como negarse a sí mismo,

es desgarrarse.

Arrancar la piel de la carne,

voltear los ojos hacia adentro,

romper huesos,

y alzar la piel

con tendones a media asta.

Muere el ego,

sus fantasmas lloran,

nace el aire frío

de un suspiro.

Como manantial decadente,

inherente,

apaga la luz

de la vida.

Así es la vida sin ti,

levántate,

enciende la pasión

que yace inerte.

Haz que la vibración

del cuerpo me acompañe

hasta la tumba,

donde la vida surge de la muerte.

Una danza de dualidad,

en plenitud,

¡oh amor, lamento!

vierte el sudario oscuro

de la vasta oscuridad.

Dame a beber

rocío de lágrimas,

en un flujo constante

que hiere y echa raíces.

XXIII. Título: Silencio de Ausencia 

En la ausencia de tus palabras,

no encontraré justificación alguna,

pues en versos y prosa las plasmo,

intentando describir lo que eres tú.

El amor, semejante al viento,

rozando el cuerpo como un suspiro,

haciéndome sentir que vuelo alto,

en un cielo que tu presencia ilumina.

Un nudo aprieta en mi pecho,

como un abrazo de la incertidumbre,

la soledad se instala sigilosa,

en los espacios que dejaste en mí.

Ausente estás, y en mi estado,

perplejo y acongojado,

el amor sufre un asalto,

cruel y despiadado en su ausencia.

Tu concepto anímico y tus sentimientos,

se enfrentan a la fría realidad,

replanteando mi postura en el camino,

decidiendo a quién entregar mi corazón.

XXIV. Título: «En un Segundo»

En un segundo,

los puntos trazados,

vinculan lo importante

de nuestras vidas.

¿Te das cuenta de un Déjà vu?

El éxito germina en la mente,

luego se arraiga en la fe,

a través de la palabra.

No hay suerte ni destino,

solo búsqueda y encuentro.

Somete todo a la duda,

pero no te rindas a ella por completo,

porque el Eterno es Absoluto.

Cuestionarlo sería herejía,

desafiarlo una necedad,

he comprendido,

¡oh arquitecto sublime!,

que te firmas, sellas y cumples.

Lo demás es mera tertulia,

pasiones vanas.

Guía mi espíritu

hacia esa infinita llama.

A través del fuego,

todo renace,

único elemento que permite

que los tronos orbiten

alrededor del sol.

Entonces,

¿por qué renegar?

Si tu espíritu está conmigo,

¡oh supremo hacedor

de todo cuanto existe!

XXV. Título: «Tú en Presencia»

No solo te miro, también siento tus labios,

tu imagen gravada en mi mente se aloja.

Dos almas anhelantes en un abrazo,

buscan la unión en alquimia roja.

La fusión se ansía en este trayecto,

pura magia que el diamante forja.

¿Acaso deseas este efecto?

Prometo como caballero, si lo abrojas,

que el ser evolucione, piel renovada,

cambiando la esencia a nueva tela.

El amor fluye, transforma, no se apaga,

se convierte en su propio destello.

La solución está en el consentir,

agua se amolda al envase, es ley.

La dualidad se funde en el existir,

tú en presencia, el equilibrio hallaré.

XXVI. Título: «Mentiras Encubiertas»

La verdad llega, poderosa y libre,

a veces rogada, caprichosa en su forma,

esquiva cuando ansías su presencia.

Aun frente a ti, inalcanzable,

ciego ante su brillo,

persigue el ego, triste vanidad.

¡Verdad! 

mis labios la extrañan,

pero tu presencia fue excusa,

escasa y fugaz, intolerante.

Llegaste, partiste,

inspiración tras tu estela,

tras tu adiós, la mente despierta,

yace tu adiós, llevándose consigo

la ignorancia que ha caducado.

XXVII. Título: «Atracción en el Aire»

Tu imagen es un símbolo,

despierta los niveles más profundos

de la razón y la emoción.

Un arte complejo y sencillo,

decoras mentes lúcidas

con colores y matices de encanto.

No me falles, realidad mía,

es el espíritu que envuelve,

la forma es solo un reflejo,

pues tu ser es lo que enamora.

Aires de grandeza y humildad,

liberan del egoísmo, pensando en ti,

constituyendo un motor vital,

¡ven! Rompe las cadenas de esclavitud,

emprendamos juntos un viaje introspectivo.

Tus ojos, tus labios,

qué combinación,

callas mis ojos,

tus labios lloran en mí.

XXVIII. Título: «La Llamada de la Libertad»

Hoy te he visto libre,

sin necesidad de palabras,

siento que tu interior anhela conocerme,

no pienses más,

permite que tu espíritu se inspire.

Tu respuesta me habló,

hay experiencias que han dejado espinas

en tu mente, no la dulzura del corazón.

Suenas escéptica,

quizás manos rudas

tocaron el rocío de tu piel,

permíteme pedir a las nubes

que sean mis manos,

acariciando tu suave tez.

Que mi toque sea lo que desees,

permite al tiempo coordinar

el coqueteo de nuestros ojos.

La voluntad,

regente de nuestras vidas,

solo tú, libre y soberana,

y yo, tu caballero que sostiene la llama de la pasión,

espero erguido por compañía.

Solo la tinta de tu mente,

y el trazo de tus labios,

pueden escribir en el libro de este pecho,

que somete la pasión a la razón.

XXIX. Título: «Los Abismos Internos»

Lo más oscuro que anida en el ser humano

es ser devorado por sus propios demonios,

que convierten al hombre en bestia,

incapaz de someter sus impulsos

a la voluntad o la razón.

Solo buscan saciar sus instintos

con lo más vil de la moral,

llegando a vender su alma a su antagonista,

pues la oscuridad corrompe

hasta la más pequeña chispa de bondad.

XXX. Título: «Conciencia Despierta»

Soy afilado, un filósofo o guiado por la inspiración,

mis palabras escasas, como hojas que caen raramente,

mas cuando la razón me motiva,

fluye como río desbordado,

arrastrando consigo las piedras del pensamiento.

Lloro y hablo alto,

dependiendo de quién me provoca,

pues los sentimientos emergen

cuando el mundo de ideas me envuelve,

y me absuelvo en su abrazo.

Tú eres el equilibrio entre la luz y la sombra,

como la esencia y la ausencia misma,

que reposa bajo el sol,

como el creador que ilumina por igual,

sin preguntar a quién.

La vida es una constante toma de decisiones,

en cada momento y en diversas circunstancias,

nos exponemos a su elección,

por lo tanto, la ignorancia es el obstáculo

que impide el buen rumbo de nuestras elecciones.

XXXI. Título: «Omniverso Interior del Hombre»

Olas expansivas desde el ser

se extienden hacia el universo,

un viaje de ida y vuelta,

como los ojos de la esfinge,

que se adentran en sí misma.

Contemplo el omniverso,

el universo y más allá,

pero primero conozco

mi propia esencia.

Mineral, vegetal,

animal, humano,

y ángel, cada uno con su destino inevitable.

No hay línea sin puntos,

ni puntos sin las conexiones

que entre ellos trazan caminos,

y todo esto no existe

sin las pinceladas de una mano invisible.

La chispa,

el yo consciente de sí mismo,

pues somos parte del todo,

universos en constante evolución dentro del ser humano.

¡Oh Maestro Creador,

yo en ti, tú en mí!

Aunque imperfecto y errante,

aspiro a la misericordia,

no al sacrificio,

pues la perfección reside en Ti.

XXXII. Título: «Pasos entre la Luz y la Oscuridad»

La luz es incierta,

la oscuridad al principio,

mas la oscuridad ya no titubea

cuando los párpados se cierran

y todo es igual.

Un clic de parpados basta,

meditación inmóvil,

pensamiento sereno.

Nada hacer, abrazar tu mundo,

solo la muerte, destino seguro,

más incierto que la oscuridad y la luz.

Los pasos humanos vagan

entre ser esclavos y libres,

o ser libres esclavizados

por tiempo, espacio,

y decisiones tomadas

en momentos aleatorios,

que nos atan y enredan.

Medita, y las decisiones

se transforman en vida,

éxito o fracaso,

la verdad, la muerte.

Un paso, no temas,

nunca existe el fracaso

después de la exhalación.

Hasta el último aliento,

el alma partiendo,

todo se convierte,

vuelve al absoluto,

¡Somos todo y nada!

XXXIII. Título: «La Verdad en la Desnudez»

Con la misma cabeza erguida,

en postura firme,

vestido de blanco y galante,

inspiras confianza segura,

como el mejor de los caballeros.

¿Piensas que sin tu atuendo,

expuesto a todos,

mantendrás el mismo valor?

aunque la vida te presione

a despojarte de tu ropaje,

detén el impulso y razona.

Menos impulsividad,

si deseas aprovechar la oportunidad,

arréglate,

pero si optas por desnudarte,

asegúrate de hacerlo con aquella

quien comparta amor.

XXXIV. Título: «Reencuentro con el Fantasma»

Aún eres un espectro, ¡oh tú!,

que golpeas mi puerta,

inconsciente como bestia,

¡aún susurras rumores!

Ruidos que no son carga mía,

pues la razón

oscurece tu mente

como noche oscura.

Parece que en realidad,

la ignorancia es la verdad,

pues no eres una rareza,

¡mejor desenvaina la espada

y húndela en mi pecho!

Ese ruido persistente,

¡tú eres!

No temas, me encargaré

de resolver lo pendiente,

aunque el pecado tiente,

tu poder se desvanece.

XXXV. Título: «Iniciación en el Ser»

La dificultad radica

en comprender con precisión,

no lo que define al hombre,

sino lo que no forma parte esencial.

Pensar, sentir, querer,

vida en estado vegetal,

la chispa divina presente,

o el impulso inicial de acción.

Impulso, pasión, razón,

conforman tu esencia,

pues la fórmula, las proporciones

y las permutaciones

son incipientes.

Vida cerebral,

en el pensamiento se manifiesta,

reflexión juiciosa,

trino y puro,

a tu semejanza.

En tu rostro se revela la entrada,

que refleja lo más interno,

las dobles puertas ingresan al pecho,

ambas aberturas espectrales

conducen a los hemisferios del cerebro.

Las puertas llevan a los órganos,

son entradas a moradas internas,

cuyos pasillos conducen

al santuario interior.

XXXVI. Título: «La Esencia Vital»

Cochero, portador

de intelecto y voluntad,

guiando la máquina humana,

unión de lo animal y divino.

La materia, el motor primordial,

el caballo, la potencia,

y el andamiaje, la maquinaria.

La materia sustenta,

y el auriga controla con destreza,

las riendas del conocimiento y justicia.

Los correajes protegen la materia,

pues la esencia de la sangre

representa la vitalidad.

XXXVII. Título: «Refugio en el Mar de Flores»

La imagen fotográfica

en mi mente perdura,

figuras comparables danzan

en un mar de campo en flor,

colores y ecosistemas entrelazados,

cada uno en su propio mundo.

Las corrientes de aire acarician

el mar de plantas ondulantes,

sus olas de flores pintan un cuadro

con colores y aromas,

corales que se mecen bajo el sol y el viento.

Morados y amarillos se entrelazan,

como risos de un mar agitado,

fondo verde azulado en armonía,

y duendes nadando juguetones.

En tu abrazo, el mundo encuentra solaz,

tonalidades e ideas fluyen,

como un lienzo de Picasso,

obra maestra de la naturaleza.

XXXVIII. Título: «La Ciudad de los Despertares»

En la oscuridad, mi visión florece,

mis oídos se vuelven guías,

mis manos trazan tus contornos,

veo más allá de lo visible.

¿Eres capaz, con tus ojos cerrados,

de percibir lo que en mi mente se gesta?

La visión común carece

de descifrar la oscuridad que subyace,

la que verdaderamente atormenta.

Los que ven, a menudo solo observan

formas superficiales,

sin penetrar en la esencia,

pero extiendo mi mano,

como aprendiz en busca de garantías.

No soy el problema,

sino la solución,

dispuesto a disolver tu ceguera,

esa «ignorancia» que nos aprisiona.

La herramienta no es el obstáculo,

es la falta de consciencia

que obstruye el accionar,

impidiendo transformaciones necesarias

en lo social y cultural.

Abre tus ojos a este mundo,

te lo presento en su verdad,

«La Ciudad de los Despertares»,

donde los sentidos se agudizan,

donde la vida adquiere significado.

XXXIX. Título: Reflexiones en el Camino

Detuve mis viajes vacuos,

uno, ruidos, gritos del mundo,

y sonidos de machetes, cuchillos, armas,

realidades crudas, no meras ideas,

me atormentaban, ¡desgraciadas!

Dos, más sereno, enfrenté pruebas en soledad,

pues comprendí que el ruido persistirá,

mas son pruebas, no obstáculos.

Tres, me encontré con el fuego

que arde en mi pecho,

no estoy solo,

mis hermanos me acompañan,

tan tangible es su amor ardiente.

Cuatro, la vida,

como dos tragos que se beben,

uno amargo y común,

el otro dulce y singular,

siempre esperas lo mismo,

pero cambia, así es la realidad.

Mis errores se lavan en mi consciencia,

me conozco, mi naturaleza es errar,

pero cometamos menos errores y construyamos más

el templo del Saber,

porque somos perfectibles…

XL. Título: Canto del Ser “Luz y Palabra”

El espíritu, la forma, el tiempo,

cones, cruces y momentos

como alquimista listo a crear

la esencia del ser.

Levantemos lo más vil

para desafiar a los sabios,

pues atesora la humildad,

adórnate de belleza en el alma,

siendo la fuerza y el saber

las herramientas conscientes

en tu grado de aprendiz.

¡Silencio, sepulcro y vida!

Pues la lengua es un arma

que define los límites

de la vida y la muerte.

La inteligencia, comprensión y sabiduría

deben ser el Demiurgo

que nos permita entender y expresar la palabra,

pues esclavos somos de ella.

Observemos y ejercitemos los sentidos,

ya que debemos medir lo que hablamos,

saber quién está al lado

y dónde pisamos.

XLI. Título: ¿Olvidaste?

Memoria de tu piel no basta,

circunstancias pasajeras,

un flashback,

desde ahora en adelante

ADN, la memoria.

Tus ojos, cuando me ven,

suspiran,

tus labios se humedecen,

ves la ausencia de lo que fui,

esencia de lo que soy.

Belleza y humildad,

sintiéndote escuchada,

descubres tu potencial,

mi mayor logro.

Testigo de la síntesis de ti,

date cuenta,

lo más hermoso,

tus sentimientos.

Talento y acciones serán testigos,

resultados, la prueba contundente

de tus deseos.

XLII. Título: Elogio a la Mujer Moral

No eres tímida, sino firme en tu moral,

guardiana de virtudes que relucen,

tu voz, brújula moderna de la mujer,

navegando entre libertad y rectitud,

sin censura, pero con discernimiento.

Elegante en tus elecciones de vestir,

sin excesos ni concesiones,

enderezas la opinión en este mundo material,

quebrantador de corazones cuando se aleja de la razón.

Veo tu velo en la cacofonía del ruido,

del mundo conducido por mentes apresuradas,

pues te enfrentas a dilemas morales

con astucia y sabiduría.

Sal, regresa y reconoce,

eres libre y responsable,

dueña de tu vida singular,

disfruta de cada instante,

rompe las cadenas y respira libertad,

sin rendirte al libertinaje.

XLIII. Título: Alquimia del Equilibrio

Contempla y cierra tus puños con determinación,

pero reconoce que eso no basta por sí solo,

abraza el saber,

la razón y la conciencia,

fusiona lo visible con lo oculto.

Soy consecuente para afrontar sin temor,

pues los siete padecimientos de mi Señor

iluminan el sendero,

y con una frase todo se completa,

¡Jesucristo arrodillado en los cielos!

Luz y Fuego,

así se presenta el iniciado,

que con su radiante luminiscencia

disipa las sombras,

y con el fuego purificador, limpia.

En medio de todo esto,

la dualidad atrapa al ser,

con la luna como cómplice

que no lo libera,

atrapando el alma y el espíritu

en una espiral infinita.

Entonces, el camino de la renuncia

y la devoción al Maestro

harán que el loto

emerja del barro hacia lo Eterno,

con la palabra perdida.

XLIV. Título: Lágrima Nocturna en el Océano

No es un desafío trazar palabras

con la pluma de mi mente,

en tonos carmesí,

pues al verte ante el espejo

supe que eras mi destino.

Tú también percibiste mi mirada,

tus ojos me hablaban,

tu postura confirmaba

que el instante era causal.

Desde el inicio fui consumido,

actué como debía,

en el momento preciso,

pues tus ojos lo clamaban,

y tus labios lo deseaban.

Regálame un beso,

el tiempo es este,

entre la barra, las bebidas,

nosotros y este lugar,

como el agua y el océano.

Las opiniones ajenas quedan atrás,

esto es entre tú y yo,

Carpe Diem,

un momento cósmico que no puedo rehusar.

Por lo tanto, resumo nuestros tiempos juntos,

¿querrías aventurarte a algún lugar más?

Siento y sé que lo deseas,

las ansias son recíprocas,

nuestros cuerpos nos urgen,

más instantes de pasión.

¡Te amo! Una gota en el océano,

aunque tus labios se adormezcan en los míos,

y tus ojos se encuentren con los míos,

siempre tuyo, mi amor…

XLV. Título: «El Punto y el Círculo»

Meditando en nublada mente mía,

decía que el cambio yace en la actitud,

reflejando la aptitud,

hablemos un rato, Maestro,

dime qué necesito saber.

Piensa en el símbolo,

todo a tu alrededor lo es,

tú, la naturaleza, el planeta y el universo,

son pistas de lo que deseas entender,

busca siempre la verdad sin buscarla,

permite que llegue a ti.

Dos son suficientes para comprenderlo todo,

la búsqueda interior es un camino,

y la exploración exterior es el espejo

que refleja tu ser interno.

Sé consciente de que para desentrañar

los misterios, debes caminar

sobre la senda que dirige el trabajo interior,

las 24 horas del día.

Trabaja en tres, cinco y siete,

los escalones que conducen a la razón,

en el templo de sol om moon,

sabiduría, fuerza, belleza.

Después cultiva la inteligencia, el valor,

prudencia, filantropía, altruismo.

Luego pule la piedra tosca,

sé tu propio Maestro.

El silencio y la nada aguardan,

neófito, iniciado, principiante, compañero, maestro,

Maestro que en secreto conoce su esencia,

escondido en tres esquinas,

evolucionando hacia la Razón.

Guiado por una estrella,

perfumado de incienso y mirra,

vestido con atavíos de oro,

la Magia, ciencia sagrada,

te acompañan en tu sendero.

XLVI. Título: «Ometepelt»

Señor de la Montaña,

dueño y regente,

guía el camino

de quienes te conocen.

Con tu permiso, escudriño los pechos

de aquellos sobre los que gobiernas,

pues riges los elementos.

Aquellos en quienes encuentras guarnición,

vestidos en naturaleza,

sus faldas matizadas en tierra,

bordeadas con agua dulce.

Tu poderío resuena,

cuando intrusos entran,

reconoces a quienes ascienden,

sabes lo que quieren, lo que buscan,

colocas tesoros para que los humanos

reflejen sus motivaciones más profundas.

Persiguen tus riquezas,

la fuerza de tus piedras, tejida con leyendas,

saquean tu morada por ambiciones,

siendo sangre el abono en tus farallones.

Ríos, cual sangre, otorgan vida,

lugar universal,

que encierra misterios

y magia, ¡solo aquí!

Favorecedor de la unidad,

conciencia ecuménica,

todo en mí, yo en todo.

Encantado paraíso

de majestuosos edificios,

te revelas de noche

y te ocultas de día,

jugando a las escondidas.

XLVII. Título: Diálogos de Ausencia y Presencia

En la penumbra cierro mis ojos,

y ahí estás, con claridad impalpable,

como un eco de un tiempo dorado,

mas hoy, tu paradero se torna un enigma.

Amor, certeza que perdura,

mi bálsamo en momentos adversos,

sin embargo, te distancias,

aferrándome a una promesa,

navego en la fe de encontrarte.

Cierro los ojos y tu imagen emerge,

pero las lágrimas luchan por emerger,

no solo son mis ojos, sino mi ser,

un corazón que se sumerge en añoranzas.

Permanece en mi orilla,

responde con hechos sinceros,

déjame sentir tu esencia en silencio,

que tu presencia vibre en mi mente,

mi corazón latiendo en consonancia.

Persistes en mi memoria,

soy la sombra de lo que fuimos,

un eco resonando en la ausencia,

y aún así, eres mi realidad.

Siluetas, instantes compartidos,

reflejo de tus ojos marrones sobre mí,

la delicadeza se teje en el aire,

cuando las palabras bailan entre nosotros.

Espejos que reflejan la verdad,

sin máscaras ni ocultamientos,

eres el eco en mis versos,

los diálogos que esculpían el alma,

fusionados en un baile cósmico,

que culminaba en la calma de lo eterno.

XLVIII. Título: «El Buscador Profano de la Luz»

¡Oh, tú que te alzas ante la puerta,

proveniente del común correr del tiempo!,

¿Quién eres tú? ¿Qué anhelas?

En la oscuridad me hallo sumido,

y la ignorancia me abraza con sus garras,

anhelo tan solo un resquicio de luz.

En mi travesía, hallé mi propio ser,

vislumbré mi tumba en la penumbra,

fragmentos de pan, azufre y un reloj

cuyas agujas del tiempo se detuvieron.

¡Detente! ¡Detén el flujo!

Me encontré cara a cara con la muerte,

la parca del miedo me escoltó hasta allí.

Mi muerte, velada en ignorancia,

tropecé con mi propio ego inflado,

busco la luz y el fuego ardiente,

que avive mi valor consumido.

Aquí estoy, desnudo y vulnerable,

avergonzado bajo la piel de mis ropajes,

ciego ante dogmas y fanatismos,

suspendido como un hilo en el umbral

entre la vida y el potro del ahorcado.

¡Oh testigo fiel, relata mis anhelos!

Diles cómo deseo ser recordado,

Dios, mi mayor fuente de inspiración,

y tuve que descender a los abismos

para entender la vanidad que me consume.

Mas tan solo Tú, mi Dios,

sin velos de ciega fe ni fanatismo,

me permito conocer en consciencia,

reconociéndote como mi Supremo Creador,

siguiendo los pasos modestos,

de un arquitecto en busca de la verdad.

**Epílogo**

Al culminar esta travesía poética a través de «Miradas Internas y Reflexiones Externas», espero que hayas experimentado una conexión íntima con las palabras y emociones plasmadas en estas páginas. La poesía tiene el poder de explorar los rincones más profundos de nuestra existencia y de brindarnos un espejo en el que podemos vernos reflejados de formas nuevas y sorprendentes.

A lo largo de estas letras, hemos navegado por los mares de la autoconciencia, la espiritualidad y las emociones humanas. Hemos explorado las complejidades del amor y las relaciones, así como las reflexiones cotidianas que nos confrontan en nuestro camino. También hemos alzado la vista al cielo estrellado y nos hemos sumergido en la majestuosidad de la naturaleza que nos rodea.

Es mi deseo que estos poemas hayan resonado contigo de alguna manera, que hayas encontrado en ellos un eco de tus propias experiencias, pensamientos y anhelos. La poesía tiene el poder de unirnos a través de nuestras historias compartidas, de recordarnos que somos parte de un tejido más grande y hermoso.

Agradezco profundamente tu tiempo y atención dedicados a esta colección. A ti, lector, que has permitido que estas palabras entren en tu vida y en tu corazón, te extiendo mi gratitud más sincera. Que estas páginas continúen siendo un refugio de reflexión, inspiración y conexión en los momentos en que busques entender el mundo que te rodea y el mundo que habita en ti.

Con cariño,

Esler J. Sobalvarro 

**Agradecimientos**

Este libro de poesía, «Miradas Internas y Reflexiones Externas», ha sido un viaje de introspección y expresión que no hubiera sido posible sin el apoyo y la influencia de muchas personas. En cada palabra escrita y en cada emoción plasmada, he sentido la presencia y el impacto de quienes han sido parte de mi vida y de esta creación. 

Agradezco de corazón a mi familia y amigos por su constante apoyo y aliento. Sus palabras de ánimo y su presencia incondicional han sido un faro de luz en los momentos de incertidumbre y en los momentos de celebración.

A mis maestros y mentores, quienes me han guiado en el camino del crecimiento personal y la expresión artística, les debo una deuda de gratitud. Sus enseñanzas y sabiduría han moldeado mi enfoque y perspectiva, permitiéndome dar vida a estas palabras.

También quiero expresar mi agradecimiento a todos aquellos que han compartido sus historias, pensamientos y experiencias conmigo. Cada interacción ha dejado una huella en mi corazón y ha influido en la creación de estas poesías.

A los lectores que han dedicado su tiempo a explorar este libro, les estoy profundamente agradecido. Espero que estas palabras hayan resonado en sus almas de la misma manera en que han resonado en la mía al escribirlas.

Finalmente, agradezco a la vida misma, con sus altibajos, sus momentos de claridad y oscuridad. Cada experiencia ha sido una fuente de inspiración y aprendizaje, y ha contribuido a dar forma a esta obra.

Con gratitud sincera,

Esler J. Sobalvarro