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sábado, junio 25, 2022
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Obreros llegan al atrio de la catedral de Granada en busca de trabajo

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Cada mañana llegan a sentarse en las gradas del atrio de la catedral de Granada una decena de obreros, quienes permanecen  en este lugar con la perspectiva que  en algún momento del día aparezca un empleador contratando sus servicios de manera temporal. 

Dentro de los desempleados que acuden a este lugar se encuentra el albañil Enrique Ramos, quien lleva cerca de un mes sin poder encontrar un trabajo que le permita  sustentar a sus dos hijos y esposa que mantiene en su hogar ubicado en uno de los barrios populares de la ciudad colonial. 

En su bicicleta carga su mochila con sus respectivas herramientas de trabajo presto a salir a laborar a lo inmediato, mientras tanto, asegura que llegar a este punto céntrico de la ciudad lo distrae un poco de la montaña de preocupaciones que le ocasiona la difícil situación económica, donde cada día tiene que ingeniárselas para poder asumir los gastos de su casa. 

“Trabajo en la construcción y remodelación de  casas  y quienes venimos aquí somos desempleados, jubilados pero al menos venimos a distraernos por un momento  y si alguien necesita un trabajo en construcción vamos a lo inmediato a realizarlo”, explicó el obrero. 

Al igual que miles de nicaragüenses, considera que la situación económica del país está muy difícil, a veces ha pasado hasta dos meses sin poder conseguir trabajo, porque son escasas las obras de  construcciones en la ciudad colonial de Granada, debido a la caída de la principal actividad económica, como es el turismo donde algunos hoteles y restaurantes se vieron obligados a cerrar sus puertas.   

Anciano que no desmaya en la búsqueda de trabajo 

En Granada los obreros aún guardan la tradición de llegar al atrio de la iglesia a ofrecer su trabajo. Uno de estos personajes pintorescos es Juan Manuel López García, un jardinero de 94 años quien vive solo en un cuarto del barrio Guadalupe, porque la mayor parte de su familia decidió, hace varios años, emigrar a Costa Rica a buscar trabajo. 

Este hombre que luce con un rostro agotado por el paso de los años, considera que la situación económica de Nicaragua es “dura”, ante la falta de oportunidades laborales. En años anteriores asegura que no le faltaba trabajo en mantenimiento de jardín y hasta derrame de árboles, pero en este año encuentra oportunidades de manera esporádica. 

“Desde el año pasado hasta la fecha, es casi imposible encontrar trabajo, la gente no busca trabajadores y con costo alcanzamos para la comida, vemos que la situación se pone cada día peor”, relató Juan Manuel López García, quien no devenga ninguna pensión, porque en su juventud no alcanzó un empleo formal que le permitiera ser parte del seguro social. 

Un centro de tertulia en el centro histórico de la ciudad

Dentro del grupo de desempleados que se apuestan en las gradas del atrio de la catedral, se encuentran jubilados que ocupan este lugar como un espacio de recreación, en su estadía forman pláticas amenas de los hechos ocurridos en la ciudad y aprovechan este espacio para  recordar sus vivencias ocurridas en sus años mozos. 

Otros llegan a sofocar el calor de la ciudad y algunos buscan salir del ocio que mantienen en sus casas, observando pasar por el centro histórico a los turistas nacionales y extranjeros que captan con el lente de sus cámaras los vestigios de una de las ciudades más antiguas de América Latina. 

“Aquí es un centro de esparcimiento y de oportunidades de  trabajo a veces aparecen  extranjeros o nacionales buscando un fontanero, un electricista, para realizar alguna tarea en su casa y a lo inmediato el obrero se dispone a realizarlo”, recalcó Ricardo Chamorro Ramos, un jubilado que vive gracias a una pensión reducida de tres mil córdobas que recibe cada mes. 

“Venimos a pasar el rato, ya  estamos avanzados en edad y no tenemos posibilidades de salir de la ciudad por falta de recursos, pero este sitio nos sirve de entretenimiento”, resalta Chamorro Ramos mientras observa comer a las palomas de Castilla que viven frente al frontis de la catedral de la ciudad colonial.

Dentro del grupo de obreros y jubilados que ocupan de respaldar las verjas de la catedral, se mantienen personas que portan carteles que apelan a la caridad pública de los transeúntes que llegan a visitar el parque central y el templo mayor de la Diócesis de Granada. 

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