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lunes, octubre 18, 2021
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Jubilada publica 5 libros a pesar de la crisis económica y el coronavirus

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Arnulfo Agüero

A Gloria Rodríguez, poeta, narradora y jubilada nicaragüense, nada la detuvo para publicar sus libros impresos y saltar por encima de la crisis económica agravada aún más por la pandemia del coronavirus.

Para lograr esta hazaña literaria, la escritora confiesa a Portavoz Ciudadano que unió su pasión por la literatura, su tesón para vender sus libros uno a uno y su habilidad de contadora.

Mientras otros escritores — ante la falta de patrocinios o fondos personales — se han visto obligados publicar virtualmente en diversas plataformas digitales, esta apasionada poeta del Circulo Literario del Adulto Mayor (CLAM), ha encontró su ingeniosa forma de publicar

Nos habla de sus libros, amigos fallecidos en esta crisis sanitaria, y nos revela su secreto para publicar con fondos propios. Y por si fuera poco, tiene en preparación el sexto libro, dice llena de alegría por lo vivido y logrado en estos recientes años que se ha dado a conocer como poeta. Esta es su “ganancia” y su historia:

Rodriguez nació en Managua un 18 de enero de 1956. Realizó estudios de contabilidad en la Universidad Privada Autónoma (CES); a los 12 años comenzó a escribir algunos versos y publicar sus impresos en papel a partir del 2014.

Gloria Rodriguez, escritora nicaragüense

Aquí sus títulos: “Reencuentros y pensamientos”, “Esperanza Invernal”, publicados con Editarte; “Reflexiones”, por la Sociedad Nicaragüense de Jóvenes Escritores; “Reflexiones y Haikús”, Ediciones CLAM; y el reciente, “Neblina Boreal”, por Ediciones CLAM y el Movimiento de poetas del Mundo.

¿Pero cómo has hecho para publicar?
En estos últimos meses, ante la pandemia de covid-19 han aparecido muchos libros digitales, de poesía, narrativa, testimonial o de crítica política; sus autores han optado por darlos a conocer virtualmente.

¿Pero cómo has hecho para publicar tus libros impresos? Le preguntamos. “Es carísimo publicar” reconoce Rodríguez; luego nos explica su secreto, el que consiste es guardar celosamente el dinero de la venta y no gastarlo, ya que el mismo te empuja para publicar el siguiente libro.

Señala que vender libros es sumamente difícil pero que ha optado por la venta directa a sus lectores, que son su familia, vecinos de su barrio el “Bertha Díaz” (situado en Carretera Norte) y de barrios aledaños, como Las Américas 2, y residencial Las Mercedes; así a jubilados y amigos del Circulo Literario del Adulto Mayor (CLAM).

Sobre la venta de su nuevo libro “Neblina Boreal”, dice que se siente muy feliz porque desde su reciente lanzamiento de voz a voz, ha vendido más de 90 ejemplares de su primer tiraje de 300.

Pero su felicidad es oscurecida momentáneamente al recordar en este contexto del coronavirus la muerte reciente de tres amigos adultos mayores, dos de ellos fundadores del (CLAM): Bayardo Granados, autor de “Rimas del alma” y Elías Bonilla Aguilar, quien publicó en los Cuadernos literarios. El otro fallecido es Iván Mendoza, lamenta.

Rodríguez pertenece a este grupo del CLAM, al que también pertenecen María Hidalgo, autora de “Sueños del Alma”; Ernesto Mauricio Vaca Adam (fallecido), de “Las coplas de Dicho”; Efraín Jerez, de “Poesía y…más en plenitud”; Pedro Rodríguez Murillo, de “Paradigma”; Francisco Víctor Brecht de “Tejada”; Oscar López Doña, de “Cuentos forasteros”; Sergio Aragón Téllez, del ensayo, “La Niñez y la Adolescencia”.

El Círculo Literario del Adulto Mayor (CLAM), fue fundado por 12 adultos mayores un viernes 29 de julio del 2011. Han dado a conocer “libros de historia, poesía, cuentos, ensayos, antologías y cuadernos literarios”, señala Guillermo Mejía Baltodano, ex coordinador de este grupo.

A la fecha han publicado más de 20 títulos sobre del amor, violencia, naturaleza y vejez; así 22 Cuadernos Literarios, el Libro del Clam, número 1, 2 y 3; y la antología, “Nicaragua Atlántico y Pacífico”. Pero Rodríguez, poco a poco se ha venido destacando, por su persistencia en publicar.

Un libro nos lleva “a vivir en la piel de otros”, dice Gloria
“Los libros cosen las piezas y los pedazos del universo para hacernos con ellos una vestimenta”, es un frase popular de Ray Bradbury (1920 – 2012), escritor estadounidense de ciencia ficción, fantasía y horror; autor de la novela distópica “Fahrenheit 451”.

Apropiándose de esta frase del laureado escritor estadounidense, ““Los libros cosen las piezas y los pedazos del universo…”, Rodríguez reflexiona y explica que un libro si bien nos lleva pasar un rato ameno, también los lleva “aprender de las vivencias ajenas, a vivir en la piel de otros, a saber sin haber sufrido”.

En su caso “Neblina Boreal”, es un libro de narraciones cortas, reflexiones, poemas y fotografías de actividades literarias. Su autora dice que este presenta un “universo surrealista” al tiempo que experimenta y enfrenta su propio mundo, sus vivencias e ideas.

Por eso además, ha cosido “piezas y unidos sus pedazos”, al integrar tres poemas de Rubén Darío con los cuales se identifica: “Reencarnaciones”, “Divina Psiquis” y “Metempsicosis”; asimismo comparte frases que enaltecen a los libros escritas por Orhan Pamuk, Premio Nobel de Literatura, 2006, la poeta Alejandra Pizarnik, los escritores Stephen King, Roberto Bolaño y el filósofo Umberto Eco.

“Ante mi propia realidad me adentro en las vicisitudes de mi individualidad: experiencia vital de un mundo extasiado en mi intensidad adornada de imágenes, diálogos existenciales e idealistas confrontados a mi psiquis y mundo material que me interroga de ¿dónde vengo, qué hago aquí?, y que revela un Camino hacia la Luz, el Amor y la Plenitud”, explica su sentir existencial la poeta.

Rodríguez, cuenta que entre sus lecturas favoritas se encuentran poetas españoles como Miguel de Unamuno y Gustavo Adolfo Bécquer; la venezolana Conny Méndez; y los nicaragüenses, Rubén Darío y Alfonso Cortés.

Douglas Francisco López Martínez, al prologar “Neblina Boreal”, dice que su poesía de narraciones intrínsecas de Rodríguez, “manan de su alma pura, luminosa y humana, llena de una frescura”, y que han sido trabajada desde la cotidianidad con su toque especial de ficción, humanista, “mezclada entre lo real e irreal de forma extraordinaria”.

Por lo que conversar con la poeta agrega López Martínez, “es como un coloquio sin centauros; su mirada pasible está más lejos que el vibrar de un astro; la he visto como atrapa las ideas que parecen mariposas alborotadas al viento, luego las involucra al tema que ella acomoda magistralmente”.

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